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El shock del efectivo en Venezuela

Un especial de Prodavinci

¿Para qué sirve el dinero?

Funciona como unidad de cuenta para denominar y comparar el valor de todos los bienes y servicios en una economía.

Sirve como medio de intercambio para hacer transacciones.

Es una reserva líquida de valor mientras pueda mantener su poder adquisitivo a lo largo del tiempo.

¿Qué es el efectivo?

Es la expresión física de una porción del dinero. Desde la aparición de la banca electrónica en la década de los setenta, el dinero está en formato digital. El efectivo se dedica a transacciones cotidianas de menor valor, donde el pago electrónico es difícil o poco práctico. En economías modernas, el efectivo es un componente minoritario de la liquidez, es decir, de todo el dinero en circulación.

No existe una regla formal de cuánto debe ser la proporción de efectivo sobre la liquidez, pero debería ser suficiente para cubrir todas las transacciones en efectivo requeridas por los agentes económicos.

1997 - 2015

Los billetes y monedas representaron, en promedio, alrededor de 10% de la liquidez monetaria.

2016

Esta proporción cayó ininterrumpidamente por el aumento descontrolado de la liquidez en 2016. A fin de año, la eliminación por decreto del billete de 100 bolívares derribó la disponibilidad de efectivo a un mínimo histórico de 3% sobre la liquidez.

2017 - 2018

La introducción de un nuevo cono monetario en 2017 alivió la situación momentáneamente, pero no pudo detener la caída. A inicios de 2018 se acercó a 5%.

La caída del efectivo sobre la liquidez es muy inusual para economías convencionales. Venezuela es el único país de América Latina que registra un descenso abrupto en la disponibilidad de billetes.

Se requieren 104,5 millones de piezas adicionales del billete de 100.000 bolívares fuertes para alcanzar el 10% de la liquidez en enero de 2018

Este cálculo de piezas requeridas asume que solo se imprimen billetes de 100.000 bolívares fuertes. El cálculo no es rígido y puede variar de acuerdo a la composición del aumento de los billetes. Se puede alcanzar el 10% de liquidez monetaria con menos piezas adicionales de alta denominación, o más de baja denominación.

La falta de efectivo se agrava por un cono monetario desbalanceado, donde la mayoría de los billetes son de muy bajo valor. En 2018 el billete de 100 bolívares fuertes, que lleva un año en proceso de salir de circulación, tiene más unidades que todo el cono monetario introducido en 2017. El billete de 100.000 bolívares fuertes representa apenas 0,12% de las piezas en circulación. 

El presidente Nicolás Maduro ha prorrogado 13 veces la vigencia del billete de 100 bolívares fuertes. El último decreto dice que circulará hasta el 2 de marzo de 2018. En esa fecha cumplirá 464 días en la calle desde que fue eliminado.

¿Qué pasa cuando hay inflación?

Según la Asamblea Nacional la inflación en enero de 2018 fue de 84,2%. Para ese mismo mes, la firma Ecoanalítica calcula 90,6%. Si se mantienen estos ritmos, se duplicarán los precios cada 32 a 34 días.

Una inflación acelerada violenta la función del dinero como reserva de valor. Los billetes y monedas mantienen su denominación, pero su capacidad de compra real se reduce.

Ajustado por inflación, ningún billete emitido en 2008 supera a un bolívar en términos reales. El billete de 100 bolívares que comenzó a circular en enero de 2008 perdió su capacidad de compra hasta que en 2017 compraba menos que una locha (12,5 céntimos).

Las transacciones con efectivo exigen más billetes y de mayor denominación cuando los precios aumentan diariamente, como ocurre en hiperinflación. El cono monetario debe ser actualizado con frecuencia para que las piezas mantengan su poder adquisitivo real.

Adecuar las denominaciones y el número de piezas ofrecidas aliviaría la escasez de efectivo. Sin embargo, el problema subyacente es el alza descontrolada de precios. Si la inflación avanza, la pérdida de valor del bolívar neutraliza todo ajuste de billetes y monedas, aún más si la caída en la demanda de dinero propicia un abandono espontáneo de la moneda. No servirá de nada imprimir más billetes si nadie está dispuesto a aceptarlos.

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